{"id":13485,"date":"2013-06-28T12:31:40","date_gmt":"2013-06-28T16:31:40","guid":{"rendered":"http:\/\/loveoporaqui.com\/web\/?p=13485"},"modified":"2013-06-28T12:31:40","modified_gmt":"2013-06-28T16:31:40","slug":"hector-lavoe-saco-por-el-techo-a-pablo-escobar-enterate","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/loveoporaqui.com\/web1\/hector-lavoe-saco-por-el-techo-a-pablo-escobar-enterate\/","title":{"rendered":"H\u00e9ctor Lavoe sac\u00f3 por el techo a Pablo Escobar&#8230;Ent\u00e9rate"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/loveoporaqui.com\/web\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/Hctor+Lavoe+HectorLavoe_07.jpg\" rel=\"\" style=\"\" target=\"\" title=\"\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" alt=\"Hctor+Lavoe+HectorLavoe_07\" class=\"alignleft size-medium wp-image-13486\" height=\"189\" src=\"http:\/\/loveoporaqui.com\/web\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/Hctor+Lavoe+HectorLavoe_07-300x189.jpg\" style=\"\" title=\"\" width=\"300\" \/><\/a><\/p>\n<p>Un taxista se lo relata al cronista colombiano Juan Jos&eacute; Hoyos de la siguiente manera: hab&iacute;a pasado la medianoche cuando, de un extremo de la carretera, salt&oacute; un hombre vestido con frac y con los pies descalzos.<\/p>\n<p>Se ve&iacute;a que estaba asustado y el chofer no pudo evitar detenerse. El hombre le pidi&oacute; que lo llevara a su hotel. Le cont&oacute; que hab&iacute;a estado cantando en una fiesta de mafiosos y que la cosa se hab&iacute;a puesto fea, que iba sin un d&oacute;lar y que su nombre era H&eacute;ctor Lavoe.<\/p>\n<p>Dif&iacute;cil de creer. El chofer estaba convencido de que se trataba de un embuste y le pidi&oacute; pruebas: &ldquo;Me va a tener que cantar Yo soy el cantante si quiere que lo lleve al hotel&rdquo;, dijo el taxista.<\/p>\n<p>El hombre que ya estaba dentro del auto pareci&oacute; molestarse: &ldquo;Mi pana, &iexcl;pero si por eso fue el problema! &iexcl;Un tipo de esos me hizo repetir como 10 veces esa canci&oacute;n, amenaz&aacute;ndome con una pistola! &iexcl;Y yo me ma&#8230; y le dije a la orquesta: &lsquo;no canto m&aacute;s, apaguen los equipos!&rsquo;&rdquo;.<\/p>\n<p>El taxista insisti&oacute;. Le record&oacute; al delgado hombre de sastre que le estaba haciendo un favor al llevarlo sin cobrar y, cuando se dio cuenta, estaba escuchando una voz de otro mundo: &ldquo;Yo soy el cantante \/ que hoy han venido a escuchar \/ lo mejor del repertorio a ustedes voy a brindar. \/ Y canto a la vida \/ de risas y penas \/ de momentos malos \/ y de cosas buenas&rdquo;. Ya no hab&iacute;a dudas. Era H&eacute;ctor Lavoe.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Cheque, pasaportes y disculpas<\/b><\/p>\n<p>La an&eacute;cdota, que pod&iacute;a haber pasado como uno de esos cuentos con los que los taxistas nos hacen ameno un viaje largo, tom&oacute; elementos de realidad cuando algunos de los miembros de la orquesta de Lavoe dieron su testimonio.<\/p>\n<p>Eddie Montalvo, el conguero del grupo, record&oacute; que el contrato para tocar frente a Pablo Escobar lo hab&iacute;a gestionado Larry Landa, un empresario art&iacute;stico muy ligado al mundo del narcotr&aacute;fico.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n el contrato, Lavoe y compa&ntilde;&iacute;a deb&iacute;an tocar hasta las dos de la ma&ntilde;ana, pero que a Escobar se le dio por quererlo hasta las seis de la ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>&ldquo;Cuando fueron las dos de la ma&ntilde;ana, H&eacute;ctor le dijo a la banda que pararan. El organizador los amenaz&oacute; a punta de pistola para obligarlos a continuar cantando. Quer&iacute;a que H&eacute;ctor repitiera Yo soy el cantante. Ismael Rivera se envalenton&oacute; y los guardaespaldas tambi&eacute;n. Hasta que los llevaron a un cuarto peque&ntilde;o que cerraron con llave el resto de la noche (&#8230;) Despu&eacute;s de una hora, H&eacute;ctor rompi&oacute; una ventana y con la ayuda de los otros m&uacute;sicos salieron uno por uno por ah&iacute;, sin sus instrumentos, en la oscuridad y con miedo. Por 30 minutos se resbalaron, se cayeron, hasta que salieron a la carretera&rdquo;, cont&oacute; Montalvo.<\/p>\n<p>Y as&iacute; fue c&oacute;mo H&eacute;ctor Lavoe termin&oacute; en el taxi del narrador de esta historia un d&iacute;a de enero de 1981.<\/p>\n<p>Pero all&iacute; no acab&oacute;: al d&iacute;a siguiente del incidente un desconocido visit&oacute; a H&eacute;ctor y su banda en el hotel donde se hospedaban. Les dej&oacute; un cheque, los pasaportes que les hab&iacute;an decomisado, los instrumentos retenidos y las disculpas respectivas.<a href=\"http:\/\/loveoporaqui.com\/web\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/Hctor+Lavoe+HectorLavoe_07.jpg\" rel=\"\" style=\"\" target=\"\" title=\"\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" alt=\"Hctor+Lavoe+HectorLavoe_07\" class=\"alignleft size-medium wp-image-13486\" height=\"189\" src=\"http:\/\/loveoporaqui.com\/web\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/Hctor+Lavoe+HectorLavoe_07-300x189.jpg\" style=\"\" title=\"\" width=\"300\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un taxista se lo relata al cronista colombiano Juan Jos&eacute; Hoyos de la siguiente manera: hab&iacute;a pasado la medianoche cuando, de un extremo de la carretera, salt&oacute; un hombre vestido con frac y con los pies descalzos. Se ve&iacute;a que estaba asustado y el chofer no pudo evitar detenerse. 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